Noboa autoriza la presencia de militares extranjeros en Ecuador y les promete inmunidad

La decisión se tomó tras el retorno del presidente ecuatoriano de Estados Unidos. Varios políticos de oposición muestran que la decisión se basa en el fracaso de la política de seguridad de Noboa y advierten sobre el peligro para la oposición de la pérdida de soberanía.

US Secretary of War Pete Hegseth with Ecuadorian President Daniel Noboa

El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, con el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa. Foto de: Presidencia Ecuador

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El pasado 18 de junio, el presidente derechista Daniel Noboa volvió a declarar el conflicto armado interno en el país. Ante la grave crisis de seguridad, Noboa optó nuevamente por formalizar un presunto conflicto armado para así, según afirma, enfrentar de mejor manera la campante violencia que en los últimos seis años ha provocado la peor crisis de seguridad de la historia de Ecuador.

Además, Noboa, un leal aliado de Washington, autorizó el despliegue de militares extranjeros en el país que, según afirmó, apoyarán al Bloque de Seguridad en diversas actividades policiales y militares. Según el mandatario, esta posibilidad se habría logrado tras su reciente viaje a Estados Unidos en el que se habría reunido en el Pentágono con autoridades estadounidenses.

“Hoy he firmado un decreto que fortalece la lucha contra el narcoterrorismo en el Ecuador. Ahora, militares de países aliados podrán desplegarse en las provincias más golpeadas por la violencia…Esta medida es el resultado de meses de trabajo, especialmente en nuestra última reunión en el Pentágono”, dijo Noboa en un video en el que se le ve rodeado de cientos de uniformados.

Pero una de las decisiones que más ha llamado la atención es que Noboa, en un decreto, afirma que indultará a militares, policías y civiles que participen en operaciones de defensa del Estado. Además, exhortó al Legislativo a otorgar amnistías a cualquier persona que actúe en este contexto y que cometa crímenes en el marco de las operaciones venideras. Por último, el decreto 424 afirma que el personal extranjero que coopere en estas acciones gozará de inmunidad.

Esta decisión se toma después de que hace pocos días, el ejército emitiera una disculpa pública por la muerte de cuatro niños afroecuatorianos en Guayaquil en el marco de las tareas operativas del Bloque de Seguridad.

Hace varias semanas, pescadores ecuatorianos denunciaron que fueron atacados en altamar por uniformados estadounidenses y que, tras destruir sus embarcaciones, fueron enviados ilegalmente a El Salvador, de donde fueron deportados. Ante esto, Ecuador jamás presentó una queja formal a Estados Unidos.

En este sentido, muchos analistas critican que esta decisión da carta blanca a militares, policías y civiles, nacionales y extranjeros, que pudieran cometer un crimen y que tendrán “carta blanca” para realizar cualquier actividad sin tener que rendir cuentas por su participación.

Al respecto, el asambleísta de la oposición, Fernando Cedeño, dijo que la decisión forma parte de una progresiva influencia de Estados Unidos en la región y advirtió con preocupación las implicaciones que podría tener la presencia de agentes armados extranjeros en Ecuador.

“El decreto 424 fue redactado y definido en Washington durante la reunión entre Daniel Noboa y Pete Hegseth. Lo ocurrido en el aeropuerto de Guayaquil es solo la justificación de una decisión que ya estaba tomada y que representa una grave afectación a la soberanía del Ecuador”, dijo Cedeño a la prensa.

La insistencia de Noboa

El presidente derechista ya ha intentado en varias ocasiones que policías y militares estadounidenses se establezcan en Ecuador. En 2025, convocó a una consulta popular en la que preguntó, entre otras cosas, sobre la convocatoria a una nueva asamblea constituyente y la posibilidad de establecer bases militares extranjeras (algo prohibido por la actual constitución). En este caso, el pueblo ecuatoriano rechazó rotundamente la propuesta del Ejecutivo, lo cual fue visto como una derrota clara de Noboa.

Sin embargo, Noboa no se rindió. Empezó a firmar acuerdos tras acuerdos de cooperación de seguridad que poco a poco empezaron a darle más poder e influencia a las autoridades extranjeras. La última fue la instalación de una oficina del FBI en Ecuador. Pero la mayoría de analistas sabían que Noboa no se rendiría y que el compromiso del Shield of The Americas, firmado por Trump y sus leales aliados regionales, tendría que llegar a un nivel superior.

Además, en meses pasados, autoridades estadounidenses y ecuatorianas afirmaron que habían realizado una operación de bombardeo de un supuesto enclave de narcotraficantes, lo cual ha sido cuestionado por grupos de derechos humanos, los cuales afirman que se trataba simplemente de una humilde granja lechera, y que los habitantes de la zona denunciaron golpes y descargas eléctricas por parte de uniformados ecuatorianos.

Noboa, que se reunió con Pete Hegseth, aunque no con Trump, viajó a Estados Unidos la anterior semana, en donde además asistió al partido de Ecuador vs. Costa de Marfil (algo que fue muy criticado por no constar en la agenda oficial del presidente). Ahora, el mandatario afirma que el viaje a Estados Unidos (al que ha viajado en al menos 14 ocasiones durante la mitad de su mandato) tuvo como resultado el acuerdo con el Pentágono.

Una estrategia de seguridad que no da resultados por ahora y que preocupa

Noboa ya declaró el conflicto armado al inicio de su mandato después de que un grupo de supuestos narcotraficantes asaltó un canal de televisión. Sin embargo, las medidas tomadas por el Ejecutivo no han tenido los resultados que prometió. El 2025 fue el año más violento de la historia del Ecuador, y, según proyectan los expertos, el 2026 podría ser el segundo más violento.

En una consulta popular anterior, Noboa ya había solicitado a los ecuatorianos que se le otorgue mayor poder a las fuerzas armadas para participar en operaciones de seguridad interna, lo cual fue aprobado por la mayoría del Ecuador. Sin embargo, el plan de seguridad de Noboa, llamado “Plan Fénix” (el cual, por cierto, nunca ha sido revelado), no ha logrado sus objetivos mínimos.

Si se toma en cuenta esta realidad y se le suma el hecho de que, según varias encuestas, la principal preocupación de los ecuatorianos es la seguridad, se puede explicar de una u otra manera el claro descenso de popularidad que ha sufrido Noboa a meses consecutivos. En mayo, según CIEES, la aprobación del gobierno se ubicaba apenas en el 26%.

De este modo, esta puede ser la medida que Noboa piensa que le ayudará a ganar un conflicto armado que, por ahora, no ha logrado solventar pese a sus reiteradas promesas. Sin embargo, muchos políticos de oposición temen que los indultos prometidos (sin importar el crimen), las amnistías y demás puedan ser utilizados para perseguir y reprimir a personas que nada tienen que ver con el narcotráfico, pero que se oponen al gobierno de Noboa, quien podría aludir a una supuesta amenaza a la seguridad del Estado para avalar cualquier tipo de exceso en contra de sus adversarios políticos.

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