Bajo el pretexto de la “guerra contra las drogas”, EEUU sigue atacando a barcos venezolanos

Mientras Venezuela continúa entrenando a sus milicias, Estados Unidos continúa sus ataques a pequeñas lanchas. Estos ataques han sido criticados por expertos y políticos por supuestamente atentar contra los derechos humanos y los acuerdos internacionales.

US Navy Seals exercise

Los Navy Seals de EE. UU., miembros del Comando Sur, realizan un ejercicio en Chile. Foto: Comando Sur de EE. UU. / X

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Las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela siguen aumentando. Aunque no se ha producido una invasión directa de Estados Unidos a la nación caribeña, además de enviar soldados y buques de guerra al mar Caribe, Estados Unidos sigue llevando a cabo acciones provocadoras.

Tres lanchas destruidas

Aunque Venezuela no ha sido invadida hasta el momento, aún Estados Unidos ha podido realizar acciones militares. Hace dos semanas, Donald Trump anunció que el ejército estadounidense destruyó una lancha en la que se transportaban 11 personas y que, según el mandatario, transportaba droga. Un informe publicado por Venezuela posteriormente reveló que había pescadores en el barco. El 15 de septiembre Washington informó que había destruido una segunda lancha en la que fallecieron tres personas.

Trump dijo: “[Se realizó un] ataque Cinético contra cárteles del narcotráfico y narcoterroristas, identificados y extraordinariamente violentos. El ataque ocurrió mientras estos narcoterroristas venezolanos se encontraban en aguas internacionales transportando narcóticos ilegales … con destino a Estados Unidos … Si transporta drogas que pueden matar estadounidenses, ¡lo estamos cazando!”

Pocas horas después, en una reunión con periodistas en la Casa Blanca, Trump afirmó que en realidad se han destruido tres lanchas. Además, envió un mensaje al presidente venezolano, Nicolás Maduro: “Bueno, yo diría esto: de inmediato, dejen de enviar al Tren de Aragua a Estados Unidos. Dejen de enviar drogas a Estados Unidos.”

Si bien el gobierno venezolano ha criticado los ataques por considerarlos provocaciones y atentatorios a los derechos humanos, no ha respondido. Caracas niega todas las acusaciones que supuestamente vinculan al gobierno chavista con los grupos narcotraficantes y, por otro lado, afirma que toda la operación estadounidense forma parte de una estratagema para derrocar a su gobierno.

¿Violación a los derechos humanos?

Al respecto, el analista Tiziano Breda dijo a DW: “Esto demuestra que el primer ataque no fue un caso aislado, sino que se está buscando estandarizar esta práctica como nuevo método de combate al narcotráfico… [Además, estas acciones] tienden a aumentar el nerviosismo que se vive en Miraflores, en cuanto a la posibilidad de que estos ataques sean solamente el preludio para una intervención más amplia, cuyos efectos son difíciles de predecir.”

La analista Mary Ellen O’Connell dijo que estos ataques “violan principios fundamentales del derecho internacional”. En este sentido, tales acciones constituirían un acto ilegal por parte de Estados Unidos que está atentando además contra la Declaración de los Derechos Humanos al ajusticiar en aguas internacionales y sin un juicio previo a los supuestos narcotraficantes. El profesor de Queens University, Luke Moffet, dijo a la BBC: “Se puede utilizar la fuerza para detener una embarcación, pero generalmente deben emplearse medidas no letales… [Este tipo de acciones deben ser] razonables y justificados como necesario en defensa propia, cuando hay una amenaza inminente de lesiones graves o pérdida de vida.”

 El propio presidente colombiano Gustavo Petro rechazó los ataques bajo estos argumentos: “Matar con un misil a tres pasajeros de una lancha desarmada y no blindada es un asesinato. El Gobierno de Estados Unidos está asesinando gente latinoamericana en su propia tierra, porque es mar territorial. No tiene el derecho. Si aquí hay latinoamericanos que le conceden a Estados Unidos el derecho de matar latinoamericanos, no son más que cipayos.”

Pese a ello, Trump sostiene que, en vista de que esas drogas que supuestamente se están transportando están matando y envenenando a estadounidenses, el ejército tiene derecho a detener a quienes las transporten con todos los medios necesarios. Además, “estos cárteles del narcotráfico extremadamente violentos representan una amenaza para la Seguridad Nacional, la Política Exterior y los intereses vitales de EE. UU.” afirmó Trump.

Por ahora, la tensa calma parece estar volviéndose menos calma y más tensa. Washington parece estar iniciando una nueva forma de combate en aguas internacionales que podría tener consecuencias imprevistas. Por su parte, Venezuela sigue reuniendo sus fuerzas ante una invasión que podría marcar un punto de no retorno no solo para el país caribeño, sino para toda la región.

Venezuela se prepara

Por su parte, Caracas se ha preparado desde hace años ante una potencial invasión estadounidense. Pero durante las últimas semanas, el gobierno de Nicolás Maduro ha acelerado el paso y ha convocado a grandes campañas de alistamiento voluntario, así como de entrenamiento militar a sus reservistas.

“El 13 de septiembre … el pueblo va a sus cuarteles, va a sus unidades militares, se ha dispuesto un total de 312 cuarteles y unidades militares en todo el territorio de la república, milicianos, alistados, hombre y mujer del pueblo”, anunció Maduro.

En efecto, el pasado 13 de septiembre Venezuela inició el “Plan el Pueblo va a los Cuarteles”, el cual unifica las fuerzas de milicia y combate. “Estamos en la etapa de adiestramiento y cohesión, después de la etapa de llamamiento, que se cumplió y continúa cumpliéndose mediante la plataforma de registro Sistema Patria … Todo el potencial del país se va a convertir en poder nacional si los imperialistas deciden agredirnos”, dijo Padrino López, Ministro de Defensa de Venezuela.

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